Desde octubre de 2010, el cólera ha tenido un costo inaceptablemente alto en Haití, que en ese entonces afrontaba los efectos devastadores de un terremoto ocurrido diez meses antes. La ONU ha trabajado de cerca con las autoridades haitianas y con socios internacionales en las medidas necesarias para limitar el impacto de la epidemia, que hasta el momento ha afectado a 680.000 personas y se ha cobrado más de 8.000 vidas.